El destino de Gabriela Obregón cambió en un instante. Lo que debía ser una noche tranquila en Miami, con una simple salida por una pizza, terminó convirtiéndose en una pesadilla que la dejó al borde de la muerte. La joven argentina de 23 años, quien había planeado regresar a su país para continuar sus estudios, hoy enfrenta un largo y difícil proceso de recuperación tras un atropello y fuga que la dejó en coma por dos semanas.
Era la noche del 10 de marzo cuando Gabriela y su novio, Franco Monzón, se desplazaban en una scooter por las calles de Miami, y al llegar a la intersección de la calle 79 y la quinta avenida del noreste, fueron atropellados.
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“Eran dos chicas, dos morenas que quisieron adelantar a todos y no nos vieron. Nos llevaron por delante”, relató Franco, aún conmocionado. El impacto fue devastador. Gabriela salió despedida y quedó tendida en el pavimento, luchando por su vida.
Cuando los paramédicos la trasladaron de urgencia al Hospital Jackson Memorial, el panorama era desalentador. Gabriela sufrió un severo traumatismo craneoencefálico que la llevó a un estado de coma profundo.
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“Los médicos dijeron que era un milagro, que no había esperanza. Habían dicho que no despertaba o quedaría en estado vegetativo”, recordó la joven. Sin embargo, contra todo pronóstico, despertó. Pero al abrir los ojos, la realidad golpeó con fuerza: no recordaba el accidente, ni siquiera haber salido volando por los aires.
Cuando vio fotografías de sí misma en la camilla comprendió la magnitud de lo sucedido. “Recién ahí entendí que de lo que hablaban era de mí”, confesó.
Su cuerpo lleva las huellas de aquella fatídica noche. Con 30 puntos en la cabeza, fracturas cercanas al oído y la pérdida total de audición en el lado izquierdo, las secuelas aún son inciertas. Además, ha perdido por completo el sentido del olfato. “No saben si voy a tomar medicación de por vida o qué otras consecuencias tendré, es demasiado reciente”, explica.
Local
Aún más desgarrador es el hecho de que la conductora responsable no solo no prestó ayuda, sino que huyó de la escena tras ver a Gabriela en estado crítico. “La vio cómo estaba… y se fue”, dijo Franco con impotencia.
Gracias a la denuncia de un testigo y a un video grabado en el lugar del accidente, se identificó a Armani Rodgers, quien fue arrestada dos días después del choque. La dueña del vehículo, tía de la responsable, colaboró con las autoridades para su captura.
El destino de Gabriela debía haber sido otro. En pocos días, tenía planeado volver a Argentina y retomar su vida, pero ahora está atrapada en un proceso de recuperación que puede tardar meses. Los médicos le han prohibido viajar en avión al menos por tres meses, aunque ese período podría extenderse a seis.
Mientras tanto, su familia ha tenido que viajar desde Argentina para acompañarla en este difícil momento, enfrentando enormes costos de estadía y tratamientos médicos en Miami.
Su batalla aún no ha terminado. Aunque ha superado lo peor, el camino hacia la recuperación total es largo y costoso. Para quienes deseen colaborar con su proceso pueden hacer una donación aquí.